Rojo y Verde
Hay cosas extrañas que pasan, como en esa película en donde llueven ranas. Ese sábad fue un día antagónico, de esos cuando te ríes pero a los 30 minutos estás llorando. En la tarde ayudé a un par de amigos a plantar cebollas, suena ridículo, pero me sentí realizado. No hay nada más placentero que dar vida. Aún no soy padre, pero cada vez que enterraba un almácigo en el tibio barro era una pequeña fecundación cósmica. Sólo un par de horas más tarde, con el mismo par de amigos, estábamos disparándoles a escurridizos conejos mientras disfrutaban de una placentera noche de octubre. Di vida, también la quité. Aunque no sostuve el arma en mis manos (porque como ya lo sabes, la primera arma que tenga en mis manos, será también la última) me sentí un tanto asesino. Un conejo se sacudía epilépticamente mientras yo recordaba las cebollas meciéndose al viento. La sangre se derramaba mientras la clorofila se producía. Rojo más Verde, y de cómo un dios se transforma en sicario.
Hay cosas extrañas que pasan, como en esa película en donde llueven ranas. Ese sábad fue un día antagónico, de esos cuando te ríes pero a los 30 minutos estás llorando. En la tarde ayudé a un par de amigos a plantar cebollas, suena ridículo, pero me sentí realizado. No hay nada más placentero que dar vida. Aún no soy padre, pero cada vez que enterraba un almácigo en el tibio barro era una pequeña fecundación cósmica. Sólo un par de horas más tarde, con el mismo par de amigos, estábamos disparándoles a escurridizos conejos mientras disfrutaban de una placentera noche de octubre. Di vida, también la quité. Aunque no sostuve el arma en mis manos (porque como ya lo sabes, la primera arma que tenga en mis manos, será también la última) me sentí un tanto asesino. Un conejo se sacudía epilépticamente mientras yo recordaba las cebollas meciéndose al viento. La sangre se derramaba mientras la clorofila se producía. Rojo más Verde, y de cómo un dios se transforma en sicario.


0 Comments:
Post a Comment
Subscribe to Post Comments [Atom]
<< Home