Let's Pretend We Don't Exist.

Wednesday, February 20, 2008

3 Lugares, 3 Secretos
En los cerros:
Masticando un chicle de tolueno la Negra Sole nos abrió la puerta. Dos hombres estaban sentados viendo televisión. Nos saludaron. En la mesa, los críos de la Negra doblaban hojas de los catálogos Avon. “¿Qué tení negra”? preguntó la Pamela. “Mote, pasta, verde y prensao” contestó. “Verde” dije yo (me sentía como un colombiano hablando un lenguaje en clave del que todos sabían). “¡Ya po cabritos, apúrense con la wea!” le gritó la Negra a sus hijos. “Cinco lucas” dije “¿Y tu mamá como ha estao?” le preguntó la negra a la Pame. “Gracias a Dios, bien” respondió mi amiga quien adora los convencionalismos. “Aquí está” dijo la negra pasándonos cinco pequeños paquetes. “Oferta” decía en los envoltorios.

Todos conocen a la Negra Sole, narcotraficante por genética. Sus hijos son los que se encargan de envolver la mercancía. La Negra Sole gusta de atender a sus clientes. Primero te ofrece el sillón, después un café, y si gustas, “fúmate un pito aquí no máh.” Varias veces se ha cambiado de casa. Ahora vive en el “Barrio Alto” de esta olvidada ciudad. Pequeñas casas Serviu de ladrillos baratos y baños sin water

Detrás de la línea del tren:
El Manuel y la Gloria tienen un hijo. No sabemos su nombre. Pero si sabemos que le gustan las papas fritas. Que pal día de la mamá le escribe cartas a la Gloria. Y que cuando grande quiere ser carabinero. El Manuel vende el pasto envuelto con las hojas del cuaderno de su hijo. La primera vez que le compramos estuvimos a punto de llorar. Todos volados mirando un dibujo de un cabro chico en el que aparecía un hombre moreno flaco, una mujer rubia y un niño sonriente. “Lo que más amo en este mundo es mi familia” se titulaba. Nos sentimos culpables. Éramos cómplices de aquel parricidio en vida. Pero seguimos comprando, esperando, que en algún momento, el papel que envuelve la hierba estuviese en blanco.

Un domingo cualquiera en una cancha cualquiera:
Esas miradas coléricas, estúpidas o apasionadas dependiendo del punto de vista. La gente grita enardecida por un gol. Mientras allá en la esquina, el viejo ebrio piensa en sexo oral, la señora se acuerda de la otra señora que contó que su vecina era una yegua. ¡Conchadetumadre! ¡Malparido! ¡Maraco! El pito final, el del partido y el de los jóvenes que vemos en 90 minutos y en 3 lucas algo que otros llaman realidad.

0 Comments:

Post a Comment

Subscribe to Post Comments [Atom]



<< Home