Let's Pretend We Don't Exist.

Friday, June 06, 2008

Hacia un nuevo entendimiento del fútbol rural.
Porque somos todos… el que te juega al fútbol de barrio,
siempre es pobre, tiene una unión, el pobre siempre tiene una unión,
es distinto al ser rico, ¿me entendí?
“El Pistola”

Introducción.
La sociedad campesina se ha desarrollado distanciada de la historia oficial de nuestro país. De hecho, se ha trasformado en la sombra de nuestra supuesta sociedad global tan empecinada en procesos de desarrollo y materialismo. Ha sido la sombra por tanto tiempo que la mayoría de la gente no se da cuenta de la importancia de los elementos culturales presentes en la configuración de identidad nacional, identidad que parece perderse en el individualismo de una sociedad neoliberal, pero que aún se mantiene en la humildad de un partido de fútbol o una celebración.
Rolando Rojas explica en el prólogo a Tiempos de Carnaval: “aquello que el marxismo llamó las “clases sociales”, eran más bien prácticas sociales y formas de ver el mundo, y no (solo) posiciones específicas en el proceso de producción (09). Estas prácticas sociales se muestran a través de la relación con la comida, juegos, bailes, y todos los elementos que participan en la creación de la identidad. Pero para entender como este procesos de identidad se ha desarrollado es necesario visitar los orígenes de cómo un grupo de gente estableció una fuerte y particular conexión con ellos mismo y con el espacio físico y espiritual que comparten.
Cuando nos referimos a folclore, generalmente nos referimos a esos elementos que conectan el presente con tiempos ancestrales y originales. El estudio del folclore, entonces, se enfoca en objetos, gestos, rituales, historias, etc. todo aquello que es considerado sobreviviente de un tiempo primordial. Como Brunvand explica “El folclore es la parte de la cultura tradicional que es no-institucional y no oficial. Comprende todo el conocimiento, entendimiento, valores, aptitudes, asunciones, sentimientos y creencias”. En consecuencia el fútbol, como deporte extranjero e institucionalizado no encajaría en la categoría de folclore. Sin embargo, en la mayoría de los pueblos rurales de este país, el fútbol ha adquirido una función social particular.
El objetivo principal de esta investigación es analizar esta nueva función social del fútbol, y cómo este deporte se ha trasformado el medio a través del cual se construye identidad. Entonces, esta investigación intenta demostrar que el fútbol rural, con todo lo que implica, se ha transformado en una manifestación real y moderna del folclore.
Este trabajo está basado en una investigación de campo realizada en la comunidad rural llamada EL Roble, un pueblo de alrededor doscientos habitantes ubicado en Llay-Llay, Quinta región.
El trabajo esta dividido en cinco partes. En la primera, el concepto de “Cristianismo Popular” es explicado para enmarcar las implicancias religiosas del fútbol rural. La segunda parte está dedicada a analizar el concepto de carnaval. En la tercera partes se describen las características principales del “Cristianismo Popular”: el carnaval, y el retorno a la madre tierra. En la cuarta parte se presenta una breve historia del pueblo bajo análisis. Finalmente, la quinta parte está dedicada al análisis del fútbol rural como manifestación moderna del carnaval.
En el trabajo, extractos de entrevistas hechas a varios Roblinos durante la investigación de campo son citadas para apoyar información teórica. Para presentar estos extractos, el nombre del entrevistado será indicado. Las transcripciones completas están incluidas como apéndices. Adicionalmente, se han insertado fotografías para retratar gráficamente ciertos enunciados.

Religión Popular
Cuando nos referimos a “Cristianismos Populares” en Latinoamérica , nos referimos a aquellas manifestaciones de la Cristiandad que se desarrollaron entre campesinos, esclavos y las clases oprimidas. Estas prácticas religiosas son generalmente etiquetadas como vulgares. La característica principal de este tipo de religión es la distancia que toma de las practicas oficiales de lo sagrado, en un intento de construir una identidad diferenciada.
La distancia entre religión oficial y creencias populares no es nueva, como Maximiliano Salinas expone en “Fiesta, Carnaval y Cristianismos Populares en Iberoamérica” incluido en En el Cielo Están Trillando:
Los cristianismos oficiales fueron los de los blancos y sus Iglesias ibéricas (españolas y portuguesas) durante el período colonial, y las Iglesias anglosajonas o romanizadas del período neocolonial. Estas han sido religiones de elite, o masificadas, a partir de los modelos europeos dominantes (127).
En contra reacción, la gente común, los trabajadores y los esclavos, “emprendieron otro camino histórico, ‘subterráneo,’ desconocido, reprimido” (127). Porque para la comunidad rural ser católico no significa ir al templo o recibir los sacramentos, como Ismael Arévalo explica: “creyentes somos todos los que creemos en Dios, no porque vayamos a misa o no vayamos a misa, eso no es ser creyente poh, o que vivai en familia y compartai y te unai con la gente no es creyente, el creyente es el que cree en Dios no más.”
En consecuencia, el ritualismo de la religión católica es simplificado en creencias honestas. Esta visión es apoyada por Vicente Herrera cuando comenta que “ser católico no es… yo pienso que uno es católico todos los días del año, no por ir a misa uno va a ser más católico, porque uno todos los días vive, vive bajo el mandamiento de Dios, yo pienso, y uno respeta la orden de Dios”.
De hecho, la comunidad esta tan conciente sobre las diferencia y distancia de la religión católica institucionalizada que se llega a creer que ni siquiera pertenecen a ella, como José Mondaca explica, cuando se refiere a sus expresiones particulares de lo sagrado “eso ya es otra religión que nosotros mismo inventamos…”
Salinas explica en sus estudios sobre religión popular, que las prácticas y nociones mantenidas por las sociedades rurales son una mezcla entre las tradiciones heredadas de las clases europeas oprimidas y las sociedades agrarias pre-hispánicas (134). De cada tradición, las sociedades rurales han adoptado una visión optimista de la existencia que se hace concreta en el carnaval y el culto a la madre tierra. Al adoptar estas dos tradiciones, la comunidad rural ha sido capaz de crear un nexo entre lo mundano y lo sagrado, y de esta forma sostener la vida espiritual que ha sido dañada por la explotación económica y la falta de participación efectiva en un sistema social global marginador. Al adoptar estas tradiciones, la gente rural ha tomado distancia de la sociedad dominante, que se dice ser católica pura, en un intento de vindicar su propia identidad y existencia.

El Carnaval
Mijael Bajtín en su estudio literario sobre el folklore medieval europeo titulado Rabelais y su mundo, define el carnaval como un espacio y tiempo en los cuales las leyes y reglas oficiales, aquellas instauradas por la sociedad dominante, son transgredidas y violadas. El objetivo principal del carnaval es recordar que todos los seres humanos, sin importar la posición social, son iguales y libres. Para esto, los líderes religiosos y políticos son satirizados y humillados alegóricamente.
El carnaval fue traído a América, como Salinas expone, por los “delincuentes o ‘pícaros,’ [t]ributarios de la cultura cómica y carnavalesca medieval, vinculados al sur de España [que] expresaron un cristianismo típico de las clases plebeyas, hostil a la Iglesia y la cultura noble” (129). La tradición del carnaval se mezclo fácil y rápidamente con la sociedad existente, formada principalmente por indígenas, campesinos y esclavos, quienes habían sido oprimidos económica, política y culturalmente por lo subyugadores aristócratas españoles. Entonces, no es difícil comprender por qué vieron en la interpretación cómica del mundo la salida perfecta a su propio sufrimiento.
El carnaval se transformó, como Salinas expone, en “una revancha carnavalesca frente a las Iglesias oficiales” (139). Dado que en el carnaval, la sociedad oprimida encontró su propio refugio, en donde se pueden sentir iguales y libre, y en donde todas las limitaciones y fronteras impuestas por la sociedad dominante son drásticamente borradas.
Sin embargo, Chile se convirtió en una república democrática casi doscientos años atrás. El Catolicismo se expandió a todos los rincones. La diferencias entre clases sociales fueron supuestamente eliminadas, y todos los carnavales famosos, como el de Brasil, se han institucionalizado. En estas condiciones, ¿es posible la existencia del carnaval en su sentido original?
La respuesta la proporciona Eco al explicar que “[s]i el carnaval ancestral y religioso estaba limitado en el tiempo, el carnaval moderno y masivo esta limitado en espacio” (05). Los carnavales solían estar regidos por el calendario, pero ahora, “está reservado a ciertos lugares”. Uno de esos lugares es, como intento demostrar, la cancha de fútbol.

La Virgen María y el retorno a la tierra.
Los cristianismos populares fueron fundados por las clases derrotadas. Era religiones de los negros y de los indígenas que vieron en el carnaval y la fiesta la clave para entender el mundo y su renacimiento.
Al principio, los principales carnavales y fiestas estaban asociados a la imagen extranjera de la Virgen María, cuya naturaleza divina/mundana y beata/humana recordaba la creencia en la madre tierra sostenida durante siglos por los indígenas. Salinas explica que la imagen de la virgen María se mezclo rápidamente con la diosas prehispánicas de la agricultura y las fuerzas telúricas Tonantzin, Pachamama, entre muchas otras:
Los símbolos religiosos populares se articulaban en torno a la figura indiscriminatoria y no-jerárquica de la Tierra-Madre . . . . Esta figura se encarnó, como decimos, en la imagen de la Virgen con sus cultos domésticos a través de grutas familiares o celebraciones populares del mes de maría en el contexto regocijante de la primavera. (259-260).
Al final, la imagen de la Virgen María absorbió todas los cultos a la madre tierra existentes previos a la conquista española, y la virgen María se convirtió en la “diosa” de la agricultura, de los campesinos y de la naturaleza. Es por esto que en tiempos modernos la Virgen María aparece en la más alta posición en la jerarquía divina. Hecho que puede ser demostrado por la enorme cantidad de grutas familiares presentes en los pueblos rurales.
Los habitantes del Roble, el pueblo bajo análisis, proyectan tanto sus esperanzas divinas y paganas en la imagen de la Virgen María. Nelson González explica al referirse a la prácticas religiosas de su comunidad “hay mucha gente que igual son más católicos que la chucha que te vienen a la cancha y le rezan a la Virgen y a Dios y prenden velas pa’ quel Roble gane.” Desde esta perspectiva es posible deducir dos ideas: primero, la importancia de la Virgen como figura central del Catolicismo popular, y segundo, cómo la gente proyecta esperanzas mundanas, tales como los partidos de fútbol, en lo divino. Estos enunciados revelan la fuerte conexión entre religión y fútbol. De hecho, es común encontrar imágenes de la Virgen en las cercanías de las canchas de fútbol comunales, o en su defecto, imágenes de Santa Teresita de los Andes, quién es consideradas por los campesinos una virgen local.

Club deportivo El Roble: contexto teórico.
La comunidad del roble fue fundada en la década de los setenta por un grupo de campesinos quienes recibieron terrenos durante el proceso de expropiación agrícola impulsado por el gobierno. El objetivo de este proceso era despojar a los aristócratas de sus tierras y devolvérselas a los campesinos, y de esta forma eliminar el sistema social feudal que estaba fuertemente enraizado en Chile y la mayor parte de Latinoamérica.
Años más tarde se crea el Club Deportivo El Roble, en un intento de crear instancias de reunión y entretenimiento comunal. Todos los campesinos accedieron a donar parte de sus tierras para la creación de una cancha de fútbol. Este proceso se llevó a cabo en la gran mayoría de las comunidades vecinas lo que permitió la creación de campeonatos locales de fútbol. En la actualidad, cada club está altamente organizado, y los campeonatos locales evolucionaron en una liga competitiva en la que participan todos los clubes originados en las pequeñas comunidades campesinas.
Como se ha expresado anteriormente, el objetivo original de estos clubes era la promoción de la reunión y la entretención. Sin embargo, con el paso del tiempo, los clubes de fútbol crecieron, el fanatismo aumentó, y en consecuencia los clubes se transformaron en emblemas de cada pueblo. De hecho ser Roblino, que solía significar vivir en El Roble, ahora significa pertenecer al club deportivo.
Como efecto colateral, el rol de la religión fue ensombrecida por estas instituciones modernas, en el sentido de que ya no es la iglesia la que reúne y dirige a la comunidad, sino que es el club deportivo. Además, como Vicente Herrera y la mayoría de los Roblinos explican, el club de fútbol da sentido y valor a la existencia: “Más que un juego es una pasión, porque nos atrae todos los domingos a estar, por amor a la camiseta, apoyando al club que nos vio nacer, que venimos viendo desde pequeño y nos enorgullece ser parte de este club”

El partido de fútbol como carnaval.
Un día domingo normal pude ser retratado de la siguiente manera: al mediodía la comunidad se reúne en la cancha de fútbol local, o si los partidos son en otra área, la comunidad contrata un bus y viaja en conjunto. Los partidos están organizados en cinco divisiones: infantiles, senior, y tres equipos de adultos que son el centro de cada club. El último partido que es llamado “la primera” es el mejor equipo de cada club y el que recibe mayor atención. Las mujeres no juegan, a pesar de que se ha intentado la creación de ligas femeninas, que han sido infructuosas. A pesar de que el juego limpio es requerido, muchas veces los partidos terminan en conflictos y agresiones físicas que son olvidadas tan pronto como la jornada llega a su fin.
Después de todos los partidos, una especie de ritual llamado “el recibimiento” se lleva a cabo. En este ritual el club local entrega gratuitamente comida y vino a los visitantes. Generalmente estos recibimientos se transforman en fiestas, o más propiamente, carnavales.
En estas manifestaciones, el pueblo rural no solo celebra los partidos de fútbol, sino que también utilizan este momento pera alegrar y colorear sus vidas: cuentan chistes y anécdotas, se divierten, se burlan de otros y de ellos mismo, cantan, ríen, bailan. Sin embargo también pelean y lloran. En suma, dejan sus energías fluir. Estas expresiones siempre están acompañadas de comida y alcohol, elementos que acrecientan la atmósfera carnavalesca, y como Nelson González establece, “ganemos o perdamos, igual nos curamos.”
Los partidos de fútbol no sólo son una instancia de actividad física. También cumplen un importante rol social. En está línea Nelson González declara “a la final los días domingos, es el único día en que nos podimos juntar todos, vernos, porque a la final todos tenimos distintas pegas, distintos trabajos”, y José Mondaca añade: “si tu te dai cuenta, todos salimos a la cancha, es muy poca la gente que se queda en sus casas, entonces, te une y a la vez te hace compartir y querer más a la gente de tu sector, que es lo importante de todo esto”. Desde estas declaraciones es posible deducir la gran importancia de los partidos de fútbol, pues se han transformado en el único memento en que la comunidad puede reunirse, socializar y reafirmar sus lazos.
La función social del juego es uno de los temas discutidos por Isabel Cruz en La Fiesta: Metamorfosis de lo Cotidiano. De acuerdo a ella, durante el juego “la vida corriente se halla suspendida” (21). El juego, en este caso particular el fútbol, permite la creación de una burbuja temporal en la cual la rutina y la tensión creada por el trabajo es ignorada, Ismael Arévalo apoya esta visión al explicar que “en la semana peliai con los vecinos por esto, por lo otro, el día domingo no, están todos juntos, somos todos amigos, luchando por lo mismo.”
Desde la mirada anterior, es posible entender por qué el fútbol se ha transformado en un carnaval moderno, ya que funciona dentro de la comunidad como una demostración de libertad y equidad. De hecho, Ismael Arévalo e Ivonne Cortés son jefes de varios Roblinos entrevistados, y como es posible observar en las entrevistas, el trato del día domingo es de igualdad.
En estos días, no quedan reyes para ser descoronados, ni líderes religiosos para ser satirizados. El carnaval moderno, como se revela en el fútbol rural, es una rebelión en contra de la rutina, el individualismo y especialmente en contra de la estructura jerárquica creada por un sistema económico que transforma gente en piezas de una cadena de producción. Durante el partido de fútbol, los problemas son olvidados, y la precarias condiciones en que estos pueblos viven, culturalmente y económicamente, son ignoradas. El Fútbol se ha transformado en una celebración de la vida, y como Nelson Gonzáles indica “pa’ nosotros lo primordial es el deporte del día domingo y no hay nada más”
La función social del fútbol va incluso más allá si tomamos en consideración la visión de Platón en este tema:
Para Platón, la identidad entre el juego y la acción sacra se daba sin reservas. No tenía reparos, el filósofo, en incluir las cosas sagradas en la categoría de juego, señalando: hay que proceder seriamente en las cosas serias y no al revés. Dios es por naturaleza digno de la más santa seriedad. Pero el hombre ha sido hecho para ser un juguete de Dios y esto es lo mejor de él. Por eso tiene que vivir la vida de esta manera, jugando los más bellos juegos, con un sentido contrario al de ahora . . . Jugando ciertos juegos hay que sacrificar, cantar y danzar para congraciarse con los dioses, defenderse de los enemigos y conseguir la victoria (Cruz, 20).
En consecuencia, el entusiasmo exacerbado presente en la relación comunidad rural y fútbol puede ser entendido si consideramos las implicancias divinas del juego. Entonces, es claro por qué para muchos Roblinos el fútbol deja de ser un juego y se transforma en una pasión, como se revela en sus respuestas sobre sus mayores sueños:
José Herrera: ¿Cuál es su mayor sueño?
Nelson González: Que el Roble salga campeón. Y el Colo también.
Ismael Arévalo: Salir campeón con el Roble, salir campeón con Colo-Colo…
Vicente Herrera: Ganar el título con el Roble, cualquier título…
José Mondaca: Yo tengo tres sueños en mi vida, ir a Argentina a ver unas eliminatorias y gritar un Ce-Hache-I … mi otro sueño es que salga campeón la U, campeón de algo a nivel internacional, y lo otro que yo pienso que en un año o dos años más tendríamos que salir campeones con el Roble.
Ahora, está claro por qué el fútbol rural pude ser visto como una manifestación moderna del carnaval y del folclore, pues la comunidades rurales utilizan este deporte para sostener su existencia y vindicar sus identidad a pesar de estar distantes de un sistema social, cultural y económico que las ha abandonado. En vez de sufrir, celebran sus vidas.

Conclusión
El consumismo de las sociedades capitalistas modernas ha convertido todo en productos vendibles: desde el conocimiento a la religión, desde las vidas a los sentimientos, desde televisores a personas. En consecuencia, el mundo occidental se encuentra sumergido en una carrera infinita por el poder económico y social. Esta carrera evoluciona rápida e inexorablemente mente en individualismo.
La contra reacción de los campesinos a esta creciente sociedad individualista yace en la mantención de la alegría y la espiritualidad en una actividad humilde: el partido de fútbol. En la cancha de fútbol, los divino se cruza con lo profano guiado por las fuerzas dionisiacas materializadas en el carnaval.
El Catolicismo, impuestos en estas tierras a través de la espada, se transformó en una herramienta de la obediencia y el sacrificio. Al final, las clases oprimidas aceptaron la cultura del subyugador, pero en las sombras, en los valles, en los potreros, pervirtieron a los dioses, el cielo y las reglas divinas, puesto que la Iglesia Católica es la máscara que esconde al opresor y al agresor.
Es por esto que una nueva forma de percibir lo divino encontró un suelo fértil en las tierras donada por la comunidad, como un recordatorio de la vida de aquí y ahora, pues no existe el paraíso en el cielo, pero sí en los campos de El Roble. En la cancha de fútbol, la incontenible conciencia de sentirse vivo es capaz de superar, al menos por noventa minutos, los dolores y el abandono de una comunidad que decidió celebrar su existencia cada domingo, rodeado de cerros, viento y vino.
El Fútbol rural comprende “todo el conocimiento, entendimiento, valores, aptitudes, asunciones, sentimientos y creencias” de la sociedad campesina. Entonces, ¿debería ser el fútbol considerado como folclor.” Indudablemente sí.

“Caso 3: Jaime”

Una puerta

Jaime piensa en su madre antes de entrar en la habitación (No son recuerdos felices). El departamento esta sucio y desordenado, Jaime no sabe que hacer con él: lo heredó de su hermana después de su accidente. Durante esta visita debe decidirlo todo.

Una foto en blanco y negro

En la cocina los platos sucios delatan la última cena de su hermana: tallarines blancos con nada (no hubo pan, ni vino, ni salvación). En el suelo: una cuchara atestada de hormigas, Jaime se agacha y la recoge, le sorprende el reflejo de su rostro deformado con hormigas caminando por sus ojos, nariz y orejas (Es el rostro de la muerte). Jaime sonríe.

Cuatro cigarros

Enciende el equipo musical: pop barato, Alanis Morissette canta “Hand in my Pocket” la canción que alguna vez Jaime coreó con su hermana: una armónica, zapatillas de lona rotas, una tarde de domingo, 22º grados de alcohol, jeans, muchas flores y el sillón de mimbre. ¡Eso era vida!

Dos tazas de café

En la ventana hay un florero con marchitas rosas rojas. La imagen le recuerda a su gato White y la vez que éste encontró la muerte. La escena es la siguiente: toda la familia sentada en el living. En la tele, Don Francisco humilla a sus invitados con su humor judío. En la mesa de centro hay un florero verde con rosas rojas sobre un tapete blanco. White juega con el tapete. White tira el tapete. El florero cae sobre White en una lluvia de pétalos rojos. White yace muerto mientras los pétalos siguen cayendo. American Beauty, pero en versión chilena y gatuna.

Tres paredes blancas

-Oye
-¿Qué?
-Tengo que contarte algo
-¿Qué cosa?
-Vai a ser tía
-¡¿Cómo?! ¿¡Qué vai a ser papá!? Pero si tení quince años, vai al colegio y todavía veí
monitos.
-¡Filo! Lo importante aquí es que vai a ser tía. ¡Felicitaciones!
-¿Y saben los viejos?
-No
-¡Imbécil!

Un portazo

La abuela está sentada en la silla mecedora mirando fijamente los ojos de Jaime, abre la boca desdentada y dice: “Mi amor, ¿cuándo volviste de la guerra?” Jaime a carcajadas responde: “Abuela, soy tu nieto Jaime, el tata Benjamín nunca volvió de la guerra. Lo mataron los americanos” Perpleja y con los ojos llenos de lágrimas, la abuela comenta: “Ya lo sabía Jaime. Ya lo sabía.”

Dos mentiras

El perro Black esta echado en la entrada de la casa. Carmen trae al nuevo integrante de la familia. Jaime está jugando Playstation. Su madre desde la cocina grita. “¡Jaime, llegó la Carmen con tu hijo!” Jaime responde: “Bueno”. La hermana de Jaime sale corriendo de la habitación con su nuevo pelo púrpura y su nuevo vestido negro: “¿Dónde está la guagua más linda del mundo?” grita emocionada mientras toma la guagua en sus brazos.
-¡Estoy muerta! Tener una guagua ha sido la experiencia más extrema de mi vida. ¡Oye Jaime!¿Jaime? ¿Jaime? ¡Jaime! ¡Jaime!...
Jaime está sentado frente al televisor. En la pantalla pestañea el mensaje “Game Over”. Sus ojos inmóviles miran la nada. Sus manos tiemblan y la saliva escapa de su boca. Por su mente: un miércoles la loza sucia el televisor está en llamas un niño tira de sus pantalones gritando: “¡papá! Cómprame un helado” Desde la cocina su madre lo mira con desdén la silla mecedora está vacía en la pared hay una foto de su hermana que dice: “Nunca te olvidaremos” El viento lo destruye todo En el mar olas inmensas inundan las ciudades costeras Los edificios se desploman al mismo tiempo que los cuerpos de millones de personas caen lentamente golpeando el concreto caliente de las calles del Edén. (Jaime fue atacado por un minuto de existencia. Por un minuto, Jaime fue Dios)

Tres hojas de roble cayendo suavemente una tarde de domingo otoñal, mientras, a lo lejos, el sol se empeña en esconderse y las estrellas en aparecer

En la habitación de la hermana, la cama esta deshecha. En el suelo hay peluches. La videograbadora está prendida. Jaime la revisa y se da cuenta de que hay una cinta dentro. Presiona play y en la pantalla aparecen él, su madre y la abuela. Están en la playa. La madre está sonriendo. La abuela sostiene a Jaime en los brazos quién debe tener cinco años más menos. En off, Jaime escucha la risa de su hermana. Jaime apaga el televisor, pero la risa sigue en su cabeza. Camina hacia la ventana, la abre. El viento entra de golpe.

Two old ladies are sitting playing cards. There is a tree near them. There are children and birds over it. One old lady used to be an attractive woman, she was married to a successful architect, but he died. The other old woman was attractive too, but she did not marry. She was a performer and she took photographs too. The first old lady is called Susanna and lives in a small house next to the school. She has three slender daughters. She used to love them very much, but now she is old and, when one is old, one cannot love any longer. The second old lady is called Gabrielle; she studied Arts in a prestigious university. She was at one point very famous. Her friends used to call her avant-garde, but now she is old and, when one is old, one cannot be ahead of times. That boy running is Frank, Susanna’s youngest grandchild. He likes killing insects and playing football. He thinks his grandmother is ugly. I’m John, a normal human being who smokes cheap cigarettes. I am sitting on the grass fantasying on other people’s lives. I wait. No movements. Susanna is thinking she is going to win, but Gabrielle is cleverer. Frank wants something, maybe an ice-cream, or a soda pop. Susanna picks two, no sorry, wait, three coins from her leather purse. Frank seems to be happy. Gabrielle looks nervous, she remembers that a close friend died two weeks ago. Cancer. Everyone dies of cancer. She met this friend in a performance. She was disguised as a nun and suddenly a man wearing a military uniform appeared and started kicking her. The kicks were real. Then the nun took out a gun from… Frank is coming back. He is not alone. There is another child: short, red-haired, fatty. He is Frank’s best friend. His name is Patrick. Or Fatrick as Susanna likes calling him. Susanna is laughing, she thinks Patrick is odd. Susanna always mocks fat people for she hates them. Her father died when she was five and her mother married a fat man one year later. He was intelligent and witty, but he was fat and, as Susanna likes pointing out, being chubby and bright is nature’s mistake. Frank and Patrick go away. Gabrielle picks a card. An ace. She wins. Susanna looks sad, she has been losing for two weeks. Gabrielle talks about a movie she saw one week ago. It was about two women who murdered a man. Susanna saw it too, but she only remembers that at the very end both women committed suicide. Gabrielle thinks those women were impressive whereas Susanna thinks they were brainless. Susanna feels like going home. She calls Frank but Frank does not want to go home yet. Gabrielle looks nervous again. She thinks she will die of cancer very soon. Susanna goes away dragging Frank. Gabrielle takes a deep breath.


Most takers of mescalin experience only the heavenly part of schizophrenia. The drug brings hell and purgatory only to those who have had a recent case of jaundice, or who suffer from periodical depressions or a chronic anxiety. If, like the other drugs of remotely comparable power, mescalin were notoriously toxic, the taking of it would be enough, of itself, to cause anxiety. But the reasonably healthy person knows in advance that, so far as he is concerned, mescalin is completely innocuous, that its effects will pass off after eight or ten hours, leaving no hangover and consequently no craving for a renewal of the dose. Fortified by this knowledge, he embarks upon the experiment without fear—in other words, without any disposition to convert an unprecedentedly strange and other than human experience into something appalling, something actually diabolical.


Friday, May 16, 2008

A string of noise crosses my vision:
landscapes of moving colors,
echoes of a vibrant voice.

Wednesday, February 20, 2008

Rojo y Verde
Hay cosas extrañas que pasan, como en esa película en donde llueven ranas. Ese sábad fue un día antagónico, de esos cuando te ríes pero a los 30 minutos estás llorando. En la tarde ayudé a un par de amigos a plantar cebollas, suena ridículo, pero me sentí realizado. No hay nada más placentero que dar vida. Aún no soy padre, pero cada vez que enterraba un almácigo en el tibio barro era una pequeña fecundación cósmica. Sólo un par de horas más tarde, con el mismo par de amigos, estábamos disparándoles a escurridizos conejos mientras disfrutaban de una placentera noche de octubre. Di vida, también la quité. Aunque no sostuve el arma en mis manos (porque como ya lo sabes, la primera arma que tenga en mis manos, será también la última) me sentí un tanto asesino. Un conejo se sacudía epilépticamente mientras yo recordaba las cebollas meciéndose al viento. La sangre se derramaba mientras la clorofila se producía. Rojo más Verde, y de cómo un dios se transforma en sicario.



Sobre la Risa

Amo reír, pero si me río de los negros es racismo, si me río de los gays y las tortilleras es homofobia, si me río de dios es sacrilegio, si me río de los discapacitados es cruel, si me río de los judíos es antisemitismo, si me río de los pobres es inhumano, si me río de los ricos es envidia, si me río de los feos es maldad, si me río de los lindos es rencor, si me río de mí mismo es egocentrismo, si me río del sistema es ser hip-hop, si me río de los punkies es ser nazi, si me río de los nazis es ser punkie, si me río de los gringos es ser antiprimermundista, si me río de los africanos es antitercermundismo, si me río de los peruanos y los bolivianos es ser ultranacionalista, si me río de Pinochet es ser comunista, si me río de Allende es ser facho culiao…
Entonces… ¡¿Alguien me puede decir de qué chucha me puedo reír?!


3 Lugares, 3 Secretos
En los cerros:
Masticando un chicle de tolueno la Negra Sole nos abrió la puerta. Dos hombres estaban sentados viendo televisión. Nos saludaron. En la mesa, los críos de la Negra doblaban hojas de los catálogos Avon. “¿Qué tení negra”? preguntó la Pamela. “Mote, pasta, verde y prensao” contestó. “Verde” dije yo (me sentía como un colombiano hablando un lenguaje en clave del que todos sabían). “¡Ya po cabritos, apúrense con la wea!” le gritó la Negra a sus hijos. “Cinco lucas” dije “¿Y tu mamá como ha estao?” le preguntó la negra a la Pame. “Gracias a Dios, bien” respondió mi amiga quien adora los convencionalismos. “Aquí está” dijo la negra pasándonos cinco pequeños paquetes. “Oferta” decía en los envoltorios.

Todos conocen a la Negra Sole, narcotraficante por genética. Sus hijos son los que se encargan de envolver la mercancía. La Negra Sole gusta de atender a sus clientes. Primero te ofrece el sillón, después un café, y si gustas, “fúmate un pito aquí no máh.” Varias veces se ha cambiado de casa. Ahora vive en el “Barrio Alto” de esta olvidada ciudad. Pequeñas casas Serviu de ladrillos baratos y baños sin water

Detrás de la línea del tren:
El Manuel y la Gloria tienen un hijo. No sabemos su nombre. Pero si sabemos que le gustan las papas fritas. Que pal día de la mamá le escribe cartas a la Gloria. Y que cuando grande quiere ser carabinero. El Manuel vende el pasto envuelto con las hojas del cuaderno de su hijo. La primera vez que le compramos estuvimos a punto de llorar. Todos volados mirando un dibujo de un cabro chico en el que aparecía un hombre moreno flaco, una mujer rubia y un niño sonriente. “Lo que más amo en este mundo es mi familia” se titulaba. Nos sentimos culpables. Éramos cómplices de aquel parricidio en vida. Pero seguimos comprando, esperando, que en algún momento, el papel que envuelve la hierba estuviese en blanco.

Un domingo cualquiera en una cancha cualquiera:
Esas miradas coléricas, estúpidas o apasionadas dependiendo del punto de vista. La gente grita enardecida por un gol. Mientras allá en la esquina, el viejo ebrio piensa en sexo oral, la señora se acuerda de la otra señora que contó que su vecina era una yegua. ¡Conchadetumadre! ¡Malparido! ¡Maraco! El pito final, el del partido y el de los jóvenes que vemos en 90 minutos y en 3 lucas algo que otros llaman realidad.

Mano
Miro mi mano buscando algo: una mancha de sangre, un lunar cancerígeno, pintura. Pero no hay nada. Esto de gritar, pensar, callar, sufrir, dormir, cagar y rezar es cosa hecha por tontos para tontos. Observo a lo lejos unos pájaros descansando por un minuto. Cuando chico, recuerdo, lloré desesperadamente por largas horas cuando me enteré que los perros solo ven en blanco y negro. Pero: ¿como sabía mi perro Milo (Q.E.P.D.) que cuando estaba feliz vestía de azul y cuando estaba triste prefería el verde y cuando estaba asustado usaba el rojo? Pero Milo no sabía que color vestía cuando no sentía nada. Porque cuando eso pasaba me quedaba en mi pieza, mirando por la ventana esperando que se cayera un avión, o un terremoto, o una estampida de elefantes, o un grupo de mujeres piluchas corriendo entre los pastos con la cara pintada y las manos con barro. Pero estas cosas no pasan en mi pueblo.

Respeto
Solo exijo respeto. Nací pobre, entre cebollas y tierra mojada. Crecí pobre, a pata pelada y con poleras rotas. Jugué pobre, a la escondida detrás de las vacas, a la pelota en la cancha de chepica. Estudié pobre, en escuela F-222, con profesores que nunca fueron profesores, con compañeros igual de pobres que yo. Caminábamos todos los días, desde el colegio a la casa, pensando en un pan, y en lo lejano que parecía todo.

Solo exijo respeto. Mi abuelo apenas camina. Por las noches despierta y grita. Se acuerda de tantas cosas que quedan por hacer: la maleza que lo destruye todo, las acequias que están sucias, los almácigos que quedan por plantar, el arado que está oxidado.

Sólo exijo respeto. Por mí, por mi familia y por mi pueblo. Ratones olvidados en los valles.

El té en choquero sabe más rico. Especialmente cuando se acompaña con pan con palta y con tierra. No hablemos del cauceo, que se me hace agua la boca. No pensemos en el jote, que se me calienta el hocico. No me hablen de injusticia social, ni de marginalización, ni de falta de oportunidades, ni de guetos, ni de segregación, ni de capitalismo, ni de comunismo. No me ensucien los cerros con panfletos, no me hablen en porcentajes, no contaminen el agua con la distribución del ingreso.

Sólo exijo respeto. Por los míos y por los tuyos. sOlo mirAr la alfalFa y sonreíR.


Nostalgia
Los ojos se me hinchan y la sangre me hierve cada vez que recuerdo lo imbécil que he sido en algunas ocasiones de mi vida. Por lo mismo no prefiero hablar de esto, porque me demuestra que no soy para nada perfecto y que estoy lejos de serlo, pero eso tú no lo sabes, y yo lo olvido. El humo del incienso baila con la luz de la ampolleta, un espectáculo precioso, como otros tanto que transcurren a nuestro alrededor y no nos damos cuenta: árboles cantando, caracoles dibujando en el suelo, hojas secas crujiendo, el vidrio de mi ventana que tiene manchas que parecen estrellas, el polvo sobre la televisión, etc. Este es un día nostálgico… laa…laa…laa.


Sobre la oscuridad.
En Santiago no existe la oscuridad. Los góticos pierden su tiempo. ¿Te has parado alguna vez bajo el cielo nublado de invierno en donde ni siquiera puedes ver tus manos? A veces lo hago, es raro, me siento como el protagonista de una obra del teatro de lo absurdo. En Santiago hay muchas luces, las luces son bonitas pero perturbadoras. Miro por la ventana y veo luces, y no vacas ni caballos, ni naranjas ni sandías. En Santiago cierro los ojos y veo luces, de ambulancias y de aviones, de calles y de autos. ¿Quién puede ser normal en estas condiciones? Varias veces he visto el sol salir, una vez a lado de una vaca, mientras Calostro comía salchichas quemadas. En el último año nuevo estaba con varios de mis amigos sentados en una banca con unos globos en las manos, las zapatillas negras de tanto bailar rancheras, los ojos rojos y la espalda adolorida de tanto abrazo. Hubo un minuto de silencio cuando vimos el sol salir. Recuerdo ese día porque no dormí hasta la noche del día siguiente. Mientras caminaba a mi casa me di cuenta que todo estaba oscuro, estaba sólo, en un árbol cantaba un pájaro, a lo lejos un tornado, abro la puerta de mi casa y aparecieron las vacas y los caballos, y las naranjas y las sandías. Ya no estaba solo. Extraño aquella oscuridad.

Docenas
Y el viento tenía la razón. Porque la gente se comporta distinta cuando está sola, se tocan, se observan, se masturban, piensan, desean, imaginan. Y el ruido de las máquinas retroexcavadoras continúa. Zumbando, como abejas gigantes. Y mi padre siempre mentía. Pero es que nadie escucha a los árboles. Cuando los chanchos vuelen, cuando las vacas hablen, cuando las gallinas meen y cuando los patos bailen. Gritaré. Debajo de aquel árbol que en otoño se desprendía de sus hojas. Y el sol estaba en lo alto. Quizás hoy no sea el día. Y las patas de la vieja tiritan al caminar. La mirada ploma. El bastón mugriento. La cartera vacía. Y la historia de la vieja que tuvo nueve hijos. Todos hombres. Traicioneros. Vagabundos. Que se fueron por los cerros robándolo todo. Matando incluso a esa pobre gente que todos los días meten las patas en el barro hasta las rodillas. Recogiendo almácigos, que más tardes serán cebollas, y más tarde empanadas, y más tarde mojones o vómitos. Y el barro es helado en invierno. Y la gente que no para de rezar, ni de hablar sola, ni de mirarse en el espejo, ni de masturbarse, es que el viento tiene toda la razón.


Una Tarde
El sonido que emite el pájaro se asemeja a un ringtone. Vibrante e impetuoso. Él está sentado mirando este texto. Le asombran las formas de las “o”s. Y el viento mueve la hierba. Y la brisa le recuerda un vacío.

Y él cree que debe seguir escribiendo. Pues quedan infinitas cosas por decir. Y sentir. (La verdad es que dudo todo esto). Esta cosa rara que produce estar solo en una cancha de fútbol con una pierna dormida. Mientras el tabaco se consume en mi mano izquierda. Y mi mano derecha es un guerrero, o una semidiosa… haciendo formas que contienen ideas e ideas que se creen formas.

Y de repente siento que esto lo es todo. Mentira a la vez. (¿Será esto felicidad o ignorancia?)

Tuesday, February 19, 2008

Orden

Mañana recibo la orden sacerdotal y estoy muy nervioso. No es para menos, llevo diez años preparándome, masturbándome a escondidas y rezando el padrenuestro. Fue mi tía Desideria la que me indujo al camino de Jesucristo, yo igual no quería, o sea, si quería, pero leer la Biblia desde las siete de la mañana no era muy entretenido. En invierno mis primos jugaban en la lluvia, yo los veía de la ventana de mi pieza como saltaban y se embarraban y me daba envidia, mucha envidia, pero Jesús dijo que la envidia es mala, porque corroe el corazón. En el colegio no era muy distinto, mi profe de religión me abrazaba y me daba besos, me decía que yo estaba bendito, era gorda y no se bañaba muy seguido. Yo creo que me decía eso porque como quiso ser monja, pero la embarazaron, veía en mí la realización de su sueño frustrado por un espermatozoide. Hace frío y sigo nervioso. Mañana se cumplirán mis sueños, aunque no será todo como esperaba. Al Gutiérrez también lo van a ordenar, yo había conversado con el Obispo para que no nos ordenaran juntos porque el Gutiérrez nunca me ha caído bien, tiene aires de Papa. Eso le dije al Obispo. Pero me retó, me dijo que no era bueno odiar. Pero yo no le creí mucho porque de inmediato me acordé del cura Antonio que fue excomulgado porque, supuestamente, habría ido a atestiguar por un caso de tortura en el gobierno militar. El Obispo lloró cuando murió el Pinochet. Siempre hablaba mal de los comunistas, una vez, antes de que fuera Obispo, le tocó presidir una misa fúnebre, nadie le había avisado que el muerto era del FPMR. Cuando empezaron a entrar señoras vestidas de rojo, cabros con guitarras, y cuando por los parlantes empezó a sonar el Víctor Jara, ahí recién cachó que estaba en el lugar equivocado. Yo vi la cara que puso. En esos tiempos yo era sacristán, estaba chico, pero yo tengo buena memoria. La misa se acabó súper rápido. Cuando salió toda la gente, el cura se acercó y me dijo que esos tontos weones se van directo al infierno. Yo me asusté, porque jamás había escuchado antes a un cura decir garabatos. De hecho, en esos tiempos yo pensaba que a los curas no se les paraba y que no se tiraban peos. Pero no es así. ¿Vendrán mañana mis tíos de Australia? Mi mamá me dijo que tenían mucha plata. Mi mamá siempre anda preocupada de eso, de hecho cuando les dije que quería ser cura ella fue la que se puso más contenta porque como dice ella “en toda familia de bien debe haber un cura”. Espero que mis tíos de Australia vengan con la Sofía. Cuando éramos chicos y ellos todavía vivían en Chile, la Sofía se metía en mi pieza a mostrarme los calzones, teníamos como doce años, yo quería tocarla pero salía corriendo y se reía de mí. Mañana a esta misma hora seré cura, podré bautizar guaguas, casar parejas y darle la primera comunión a los pendejos. Lo que menos me gusta hacer es dar la hostia, sobre todo a los pobres, porque a veces tengo que verles los dientes picados y oler su mal aliento. Lo que más me gusta hacer es confesar. Cuando recién entramos, con el Aguirre nos íbamos a escondidas a la capilla y jugábamos a confesarnos. Él me contaba puras cosas terribles, que había matado a un cabro chico, que se había violado a su mamá, que invocaba al diablo, todas esa cosas. Yo también inventaba cosas. Una vez me pillaron bailando en pelotas en el altar. El Aguirre tocaba el órgano y el Errázuriz se puso un paño en la cabeza y se creía la Virgen. Yo creo que el Gutiérrez nos acusó. Desde esa vez, nunca más pudimos entrar copete porque nos revisaban hasta el último rincón. Pero el Aguirre siempre se las ingeniaba para entrar pitos. Ellos no siguieron. El otro día me contaron que el Errazuriz había muerto. Igual me dio pena porque me caía bien. Del Aguirre nunca más supimos algo, pero yo creo que debe estar bien, con muchos hijos. Ya, mejor paro de pensar cosas que mañana me ordenan y por fin se cumplirá mi mayor sueño.

Miedo
“!Tengo miedo¡” “¿Qué mierda hice?” le grito a Nelson. “¡Vomita, weón, vomita!” me responde. Miro mis piernas, ya no son mías. “¡Muévanse!” Les ordeno. Obedecen. Me paro y afirmado a la pared camino hacia el baño. Levanto la tapa del water y me meto los 5 dedos a la boca. Mi úvula no responde. Miro hacia atrás y la puerta ya no está. “Sáquenme de aq…” alcanzo a exclamar. Cierro los ojos. Aparecen terremotos y tormentas. Los abro, ahí está la puerta. Salgo del baño y no reconozco la casa. Camino hacia al living. Nelson me mira con cara de terror. Ismael se acerca y me estira una copa de vino. Solo puedo mover la cabeza. “¿Qué te pasa weón”? me pregunta Ismael. “F…”, “Flo…” y la voz apenas me sale. “¡Este weón se tomo un té de floripondio!” acusa Nelson. Las paredes tiritan. Las cortinas se sacuden violentamente. El piso es de agua. El televisor crece y crece. Apenas puedo escuchar. “Saquémoslo de aquí” dice Nelson. Afuera los perros me ladran. Uno me muerde. No me duele. Las luces de la calle son rojas. Adiós conciencia. Vuelvo. La luna es azul. Hay mucha gente a mí alrededor. Son mis amigos. “táh weno el carrete” les cuento. Nadie responde. Miro mis manos y mis dedos ya no están. Caminan por el suelo. Intento atraparlos pero son más veloces que mí. Negro. Despierto. Estoy sentado. Al lado mío está Nelson. Veo la hora en mi celular, pero sólo veo luz. Algo raro se mueve a mi lado. Lo alumbro con mi celular. Es una iguana gigante con escamas acuosas. Grito y empiezo a correr. Inconciencia. Luz. Estoy en una jaula. Intento escapar a través de las barras. Miro hacia el cielo y la luna es verde. Aparecen nieblas y perros que me dicen que me vaya. “No puedo porque estoy atrapado” les digo pero parece que no escuchan y siguen hablando. “Cállense perros culiaos” les grito. Pero siguen hablando. Hablan todos al mismo tiempo y no entiendo nada. La jaula desaparece. Se apagan todas las luces. Me voy a mi casa. Despierto. Estoy sentado en una banca. “Anda a acostarte mejor” alguien me habla, le obedezco y camino lentamente. Estoy en mi pieza. Comienzo a desvestirme. Me acuesto. Apago la luz naranja. En las paredes se dibujan formas extrañas que se mueven. A veces toman formas reconocibles: humanos, animales, plantas. Cierro los ojos, pero es inútil. Las formas siguen ahí. Despierto. Es de día. Miro la hora en mi reloj pero no distingo las agujas. “¿Donde las perdí?” me cuestiono en voz alta. Reviso el celular, pero no veo ni números ni letras. Voy al espejo y descubro mis pupilas dilatadas. Veo algunas luces y cosas extrañas que pasan por el suelo. Pero el resto está todo normal.

Epilepsia
¡Para de tratarme así! ¿Qué creí que soy? ¿Una puerta? ¿Un árbol? Yo tengo cerebro y se pensar. Tengo ideas y son buenas. Podría matarte ahora ya, con mis manos murientas. Pero la wea no es así. Uno tiene valores y principios. Los míos están claros. Quiero sentarme y no hacer nada, y observar como la gente weona pierde el tiempo intentando evolucionar, pero no saben nada que nos metieron el dedo en lo hocico. Los humanos no venimos de los monos, si no que de las culebras, o de las ranas, o de las arañas, o de cualquier animal culiao feo. Es que los monos son muy inteligente pa ser nuestros ancestros, si hasta se masturban. Y no me pongai esa cara de “este-weon-ya-está-hablando puras weas”. Es que la wea no es así. Tu vení con tu dinero culiao y tus mierdas sobre la razón, y el conocimiento humano, y la ilustración, y la enciclopedia, y las leyes, y la sociedad organizada, y yo solo pienso:
“ANDATEALACONCHATUMAREYMETETEUNPALOENLARAJA”
Porque todo es mentira, todo, absolutamente todo es mentira, y me niego a seguir caminando en seis patas como una hormiga, y me niego por 10 horas a ser el weon que todos creen que soy, y me drogo, y soy el marginal, y soy el que nadie quiere ver, y me saco los mocos de las narices, y me vuelvo a drogar, y me como las flores y le ladro a la gente, y me revuelco por los suelos y escupo sangre, y me sigo drogando, y converso con los perros y miro las estrellas y me meto al agua y me vomito pa seguir drogándome y me muerdo la lengua y me fumo los cigarros del suelo y me asombro de las piedras y persigo mi sombra y me vuelvo a drogar.

Sobre los Arboles, el Calor y Yo.
Camino por la calle, hace mucho calor. Cuando chico me gustaba subirme a los árboles, lo mas alto posible apenas estaba arriba me quedaba quieto y empezaba a sentir como el árbol completo se movía. Era mi especie de Fantasilandia personal mezclada con hinduismo e incienso. A veces no lo hacía solo, con mis primos/amigos/vecinos teníamos un árbol favorito. Era un níspero, el abuelo le corto algunas ramas para que no nos pudiéramos subir. Mi abuelo era gordo, pensábamos que era porque sí, aunque era extraño ya que en mi familia todos somos flacos, bueno, el asunto es que mi abuelo tenía cáncer al estómago y murió hace 4 años atrás. Mi prima/vecina/amiga Nicolle una vez lo subió y lo bajo a garabatos. Fue gracioso.

Una amiga me contó que uno podía reencarnar en árboles.


Yo no soy un árbol.

Yo Soy.
Yo soy el que come por estricto orden alfabético, primero el atún, después el pan y al final la zanahoria; el que inventa rutinas tan absurdas como ésta.
Yo soy el que contempla atardeceres rojizos y que después se siente estúpido por haberse conmovido.
Yo soy el que toma saca fotografías a pétalos de flores, corchos de vinos baratos, papeles arrugados, sillas viejas y que espera a que alguien las vea y se emocione hasta las lágrimas.
Yo soy el que se acuerda cada veinte minutos de episodios vergonzosos y que vuelve a sentir las cosquillas en la guata, la sangre en la cara y los deseos de no existir.
Yo soy el que se enoja sin razón, frunce el ceño y planea sangrientas venganzas, y soy el mismo que al minuto se arrepiente y jura ser bueno.
Yo soy el que escribe en los baños públicos “Colo-Colo campeón”, mira alrededor y se siente flaite.


Rehab
Una chica que conozco hace muy poco me dijo que debía internarme en un centro de rehabilitación, me reí demasiado, pero después estuve a punto de llorar, porque no era broma. No se por qué cuento esto, yo no soy un pobre weón marihuanero (aunque planee hacerlo) ni tampoco soy un depresivo que sólo quiere autodestruirse, aunque a veces me cuesta creer que haya gente que me quiera. Extraño a mi perro, era honesto, me quería. Se llamaba Milo, murió hace dos años, no me dio pena hasta hace muy poco, ahora cada vez que pienso en él me dan ganas de llorar. La Anita me preguntó si estaba en el mal camino, le respondí en seco que no, pero jamás me quedó claro a que se refería con la pregunta. La Jocelyn me dijo que yo hacía puras weas. Sueño con agua que se desborda. Mares polares y mares tropicales, también ríos. El paisaje es sublime, pero el agua es devastadora y debo huir. A veces salvo personas: mi familia, mis amigos mi perro. Pero la mayoría de las veces me canso de correr. Quizás sea ese el problema.
La misma chica me preguntó que se siente estar volado. Le respondí: imagina que vuelves a ser niño y tienes en tus brazos tu juguete favorito, que al mismo tiempo es el más viejo y feo; imagina que vas por la calle y alguien te llama entre la multitud, miras atrás y pero no hay nadie; imagina que alguien te dice que tú no eres tú, y piensas y piensas en eso. Eso es volarse. Es ser tonto, creerse tonto. Pensar que quizás 1+1 no es 2. Pensar que Pinochet se ganó el premio Nóbel de la Paz y que era una buena persona después de todo. Pensar que Madonna se lava el pelo con Ballerina y que en invierno sufre de cistitis. Cuando estás volado es fácil creer todas las mentiras. Es fácil creer que eres feliz, estás bien y que tu perro nunca murió.



Distemper
Porque el ser humano siempre quiere estar en donde no está, y ser quien no es. Incluso Jesucristo debe haber pensado renunciar a su destino divino, pero bueno, Jesucristo no era un ser humano. Por eso detesto esas miradas coléricas, odiosas. Porque ver en el otro lo que uno no es, es maldecirse, es suicidarse, es negarse. Por el verano las cosas no cambian mucho. El calor hace que la gente se ponga un poco más tonta, y los pobres campesinos debemos aprovechar lo que será la única época en que la paga superara el sueldo mínimo. Y nos sometemos al latigazo, pensando en la piña culiada que el cuico colado se toma en la playa, guata al sol, mirándole el culo a las argentinas, y pensando en que pensar. Pero bueno, ese es el “destino” o la wea que sea que nos condeno al sol culiao, las patas con barro y las manos con llagas. Pero bienaventurados los pobres porque serán ricos en el cielo, maldita biblia, nos metieron el dedo en el culo desde un principio, subliminalmente se nos enseño a quedarnos callados, que a esta vida no se venía a ser feliz, sino que a sufrir, a entregarse al señor, por un par de lucas, o un pitcher y un completo. Y nos metieron el dedo en el culo, porque hasta yo creí que las patas con caca de vaca eran poéticas, y que el vino sabe mejor bigoteao. Bienaventurados los pobres… callate cura culiao!!!! No veí que esos saco wea se llenan los bolsillos con plata, no es la plata lo que me importa, sino la comida, las vacaciones, los copetes que los pobres no nos podímos tomar, y me da rabia, y me dan ganas de llorar, y me dan ganas de golpearme, y me dan ganas de hacer tantas weas que no puedo hacer, y me dan ganas de mandar todo a la chucha, y me dan ganas de culpar a alguien, pero todos se hacen los weones, incluso yo… Porque el ser humano siempre quiere estar en donde no está, y ser quien no es, y me disculpo a mi mismo, y me doy una explicación como si el sufrimiento fuese racional. E intento ver todo en colores, e intento pensar que debe haber alguna pretexto pa lo que a simple vista es un descarado robo. Y me paso tu discurso religioso por la raja, porque no es dios el que condena.


Autorretrato
Soy José Herrera López; en realidad ese es solo mi nombre. Afortunadamente, no nací en esta ciudad. Mis amigos me dicen que soy un poco gruñón y que los ofendo contando chistes del tipo: “¿Sabias que los santiaguinos son capaces de distinguir 43 tipos de gris?” Nací en Llay-Llay (Viento-Viento o Vientos o Viento fuerte en una lengua que se niega a desaparecer), una pequeña ciudad agrícola en donde la gente aún cree en la llorona, va a los partidos de fútbol los domingos y jura por Dios. Me gustan los colores, especialmente el azul y el verde. Cuando chico lloré como por 3 horas la vez que mi papá me contó, sin que mi mascota escuchara, que los perros ven en blanco y negro. Pensé que estaba enfermo, pero crecí y me di cuenta de que muchos seres vivos, incluyendo a la raza humana, no saben distinguir el rojo del púrpura, o a un chancho de una vaca, o a un pino de un quillay. Odio andar a pata pelada y pisar azúcar. Odio que las sábanas se salgan de la cama. Así soy yo, un tanto alegre, chistoso, garabatero y enojón.


Wednesday, September 27, 2006

Cuando me muera levanten
Una cruz de marihuana
Con 10 botellas de vino
Y cien barajas clavadas
Al fin que fue mi destino
Andar en las sendas malas
En mis chanclas de las fina
Mis metrallas de tesoro
Con ser todito en la vida
Joyas mujeres y oro
Yo soy narcotraficante
Se las rifan por el polvo
Sobre mi tumba levanten
Una cruz de marihuana
No quiero llantos ni rezos
Tampoco tierra sagrada
Que me entierren en la sierra
Gorriones de mi manada
Que esa cruz de marihuana
La rieguen finos licores
Siete dias a la semana
Y que me toquen mis sones
Con la música norteña
Ay canten mis canciones
Que mi memoria describan
Con llantos de amapola
Y que con balas se diga
La fama de mis pistolas
Para gallos en mi tierra
La sierra fue nuestra gloria
Sobre mi tumba levanten
Una cruz de marihuana
No quiero llantos ni rezos
Tampoco tierra sagrada
Que me entierren en la sierra
Gorriones de mi manada